Monday, July 17, 2006

Nada

Primero que nada, una disculpa por dejar esto tan abandonado. Pero, la verdad, es que el escribir cosas “eróticas” y/o “pornográficas”y/ o “calienta-pollas” y/o “dignas de un asco de blog” pues… a veces como que no me llena (no, no me albureen).

Me gusta escribir algo aquí cuando me siento de ánimos para hacerlo y todo este mes no tuve ánimos. Tuve mucho, muchísimo trabajo y todavía no acabo. Soy como la gran mayoría de las mujeres: si tenemos algo que nos preocupe, el sexo (y más el escrito) pasan a un segundo o hasta tercer o cuarto plano.

El sexo que tengo con Marco, se ha visto muy disminuido. Los dos andamos muy atareados y en las ocasiones que lo hacemos sólo es para desestresarnos y ya. Nada de inventos, ni largas sesiones. Sexo por el sexo. Y ya.

Las veces que intentamos algo más sensual, nos estábamos quedando dormidos. Vaya… si le digo “sedúceme” empieza con besitos en algunos lugares, caricias en otros, chupaditas y lamiditas y yo… me duermo. Y pasa lo mismo si yo me pongo de “sexyosa” con él.

Llegamos al acuerdo de que hasta que no nos sintamos menos presionados y preocupados volveremos a intentar tener sexo “bonito”. Por que, como llegamos muy cansados y a veces ni nos vemos por todo lo que tenemos que hacer, cuando lo vamos a hacer es sexo primitivo, sin preámbulos, sin palabras bonitas. Y sí, muchas veces tengo que hacerlo que de “tiempo extra” para tener mi orgasmo.

Hasta ha habido veces que preferimos un masaje en lugar de una mamada. Y no me preocupa que el sexo sea así ya para toda la eternidad. Sé que es una racha, Además, me preocupa más que el trabajo no nos salga.


“Sí, siéntate a mi lado. Estoy leyendo, tú puedes ver la tele. Yo sé que no te gusta leer.
¿Puedo usar tu regazo de almohada? Es que quiero subir las piernas para descansarlas.
Marco… si me empiezas a hacer piojito me voy a quedar dormida y ya sabes que no despierto de buen humor…
Ok… tú ganas. ¿Pones mi libro en la mesita?.
Híjole., se siente muy bien. El masaje en la cabeza es muy relajante.
En los hombros también se siente muy rico… también en el pecho.
Qué rico besas mi amor. Sí, sí me siento en tus piernas.
Marco qué tramposo eres. Bien que sabes que me vuelve loca que me beses las orejas.
¡Hey! No me he depilado bien las piernas… Tampoco los muslos. Bueno… la parte de adentro de ellos sí está suavecita.
Sí, sí es. Es la tanga negra de encaje. Esa que me regalaste.
Quítamela. También la bata… ¿todavía no?... está bien.
Déjame ponerme sobre ti. Sí, así. ¡Ya te puedo besar sin torcerme!
Qué ricas se sienten tus manos en mi espalda... ¡Uy! Y más ricas en mis nalgas.
¿Ya? Sí, quítame la bata. Deja te quito tu camisa.
¡Mmm! Me encanta el sabor de tu pecho. Mira: tus pezones ya se pararon, igual que los míos.
Sí, páralos más. Así con tu boca, como me gusta.
¡Vaya! Creo que “alguien” ya se despertó. ¿Lo sacamos?
Me encantan tus piernas. Sí, velludas… ¡igual que las mías! Pero más duras. Por cierto, ¿ya está bien dura tu verga?
Sí, mi clítoris también está durito… ¿ya lo sentiste?¡ Mmm… sí! Ya lo sentiste.
Cómo me gusta tener tu cara entre mis senos… ¡Ay, sí…! Muérdelos.
¿Dos? Está bien. También cabe uno atrás.
Sí, así… sabes bien cómo me gusta que me dedees. Sí, dame a probar.
Marco, ya penétrame, por favor. Dame tu verga, papacito.
Sí, sí me gusta cómo se siente por fuera, pero quiero tenerla adentro.
¡Auch! ¡Múerdeme más!... ¡ya, ya! Suéltame.
Ya métemela Marco, por favor. ¿Qué? ¿Quieres que me hinque?
¿Me la puedo meter en la boca? Bueno… no es mala idea.
¿Te gusta? ¿Te gusta cómo te la chupo? Y cuando acaricio tus huevos... ¿También te gusta?
Mmm… se sienten ricos y duritos en mi boca. Deja regreso a tu verga.
Sí, deja le escupo. Tiene que estar bien mojadita para que resbale rico cuando me la metas.
¿Y así en el hoyito? Voy a meterle la lengua. … ¡mmm! Sabe saladito.
¿Ya ahora sí? Sí. Voy a montarte, Marco.
¡Aaaaah, sí así! ¡Me encanta tu verga, Marco!
Muévete más. ¡Más! ¡No me la vayas a sacar!
¡Sí, así! ¡Termina adentro de mí!
¡Aaaaahhh sí, sí! Qué rico, mi amor. Tu leche caliente adentro de mí.
No. Déjala ahí. Bésame mientras se recoge.
Sí, mi amor, está bien. Hasta mañana. Te vas con cuidado. Te amo.”

Obvio, no hablo tanto durante el sexo, ni hago tantas preguntas. Pero no quería caer en el clásico: “y puso sus manos sobre mis glúteos mientras besaba mi cuello y sentía su miembro crecer”. Le leí esto a Marco y le dio mucha risa. Pero también dijo que no estaría mal que un día le dejara leer mi blog.