Monday, January 23, 2006

bloEso de tener una “cita a ciegas” no me latía. Llegar por separado al antro. Sin decirnos la hora. Sin saber en dónde nos íbamos a sentar, qué íbamos a vestir. No me gusta llegar sola a los lugares.

Accedí porque era “su solución”. Porque hacía tiempo que yo me estaba fastidiando, porque ya no sentía ganas de experimentar. Porque hasta sus besos me molestaban. Llegué a considerarlo mi “consolador” de carne. Y yo soy su reina, su vida. No me quería perder.

Me puse la blusa roja de brillitos, mi falda a medio muslo y zapatos de tacón de aguja. Después de observar el resto del ganado me sorprendí deseando que él no llegara. Me senté en el segundo piso del lugar. Cerca de un barandal. Veía a los del primer piso y a los que estaban frente a mí. Sólo quedaban fuera de mi vista los de la parte inferior de dónde estaba. Me dolió rechazar dos invitaciones a bailar. Una mujer sola se ve como presa fácil. La música sólo era ruido de fondo.

Sentada, viendo la espuma de mi cerveza recibí un vaso con preparado para michelada, una pluma, una servilleta y otra servilleta doblada. El mesero no me dijo quién ni dónde estaba la persona que me mandó eso. No hacía falta que me dijera quién. Yo lo sabía. Pero quería saber en dónde.

La servilleta doblada era una nota. “Eres preciosa. El rojo te queda muy bien. No me sorprende que dos se te hayan acercado”. Era su letra. Acepté el juego. No muy entusiasmada, pero sé fingir.

“Lo que a mí me sorprende es que los haya rechazado. Esta noche no quiero estar sola”. Le mandé la nota con el mesero.

¿Dónde estaba? Porque él me ha estado viendo. Pero yo no lo veo a él. Por lo menos no lo he visto.

Vertí mi cerveza en la michelada. Le di un sorbo. La sal me escoció en los labios, pero estaba belicosa. Él sabe que es mi bebida favorita. Sabe que me gusta que me chupe los labios cuando me besa, que las orejas son mi punto débil. Que odio lavar los platos, que siempre olvido en dónde dejo el carro. Sabe que me estaba aburriendo de él.

En eso pensaba cuando llegó la segunda nota. “Me gustaría ir a acompañarte. Pero la verdad es que disfruto más viéndote de lejos. Lames tus labios de una manera muy sexy”. Ya empezaba a picar mi curiosidad esto. Lo busqué con la mirada. Le dije al mesero que en un momento lo llamaba. Tenía qué pensar en qué responderle.

“Viéndome de lejos. A mí me gustaría saber en dónde estás.” Tanto tiempo para terminar escribiéndole eso. Le mandé la nota.

“A su debido tiempo llegaré contigo. Me encanta ver tus piernas. Si me acercara no podría hacerlo”. No pude evitar acariciar mis piernas al leer la nota. Aunque fuera él, que siempre me dice lo bonita que le parezco, me gusta recibir halagos. “Si estuvieras aquí tal vez, sólo tal vez, podrías tocarlas”. Envié la nota.
Me paré. Di una pequeña vuelta para buscarlo. No me moví mucho. Regresé a mi mesa y el mesero me tenía otra michelada y una rosa con su respectiva nota. “Quiero emborracharte. No quiero que me rechaces”. Me reí. Esto ya me estaba gustando. Terminé de un trago lo que me quedaba de la bebida anterior. Preparé la segunda y empecé a escribir. “¿Quién dice que te voy a rechazar?”

“¿Cuánto le va a dejar de propina al mesero por traerlo así? ¿Qué tantas notas me va a mandar? Sabe que con 5 cervezas tengo. Soy mala para tomar. Me quiere emborrachar para entonces acercarse. Acabemos con esto pronto” Con esa decisión di unos buenos tragos. El vaso quedó a medias. Me sorprendí moviéndome con la música.

“Tomas rápido. Y te mueves bien. No eres excelente, pero te mueves bien”. ¿Qué no soy excelente? ¿Pero qué le pasa? Otro trago largo. “¿Qué? ¿No te gusta cómo bailo?” Se fue el mesero y me levanté. Empecé a moverme. “¿Cómo que no soy excelente? Sé que no soy buena bailarina, pero no tiene por qué decírmelo” Un momento después se me acercó otro tipo bailando. Tuve ganas de usarlo, pero me contuve. Lo rechacé.

Otra michelada y otra nota. “Sí me gusta cómo bailas. Sólo que… no sé… bailas como todas. ¿Te da vergüenza moverte?” Mi nota: “No”. Eso no se valía. ¿Rebajarme al montón? Yo sé que no destaco pero para él yo soy lo máximo. Soy su Reina. ¿Pero qué le pasa?

Por supuesto que no soy del montón. Más michelada y más movimiento. Las demás personas se fueron desvaneciendo. Eso de moverme y tomar rápido me marea. Pero no me importaba. Ya estaba sintiendo los efectos del alcohol. En un movimiento algo brusco tropecé con un chavito. Joven. Guapo. Me detuvo y me sonrió. Algo me dijo, pero me volví para tomar mi bebida. Ya tenía otra. Sería mi cuarta cerveza. Dos tragos más. Sentí algunas miradas femeninas nada amigables. Las miradas masculinas me respondieron la pregunta de “Pinches viejas ¿Qué me ven?” Seguí bailando.

Tenía que ir al baño. No quería dejar sola mi michelada “Nunca dejes solo tu vaso cuando salgas” Era la voz de mi madre. Demonios. Me la tuve queterminar.

El camino al sanitario fue difícil. No me tambaleaba, pero estaba MUY conciente de mis pasos. Al sentarme en la taza ví que mi tanga estaba humedecida. ¿Sería posible que esta situación me estuviera excitando? ¿O sería el alcohol? Regresé a mi mesa.

Una cerveza. Nada más. El tomar tanto, tan rápido y luego rematar con la cerveza sola me tumbaría. Un trago muy largo. “Me quiere borracha. Me va a tener borracha”. La música era salsa. Ya hasta me estaba gustando bailar.

Sentí unas manos en mi cintura. Supe que era él. Era Marco. Una mano por mi brazo, hasta mi mano. Me dio dos vueltas, cerré los ojos y me pegó a él al terminar.

Abrí los ojos. Era él. Pero diferente. Yo estaba borracha. Batallaba para distinguir, pero era él. “¿Ves? No me rechazaste, hasta te recargas en mi”. Sonreí. Unos besos en mi mejilla. Busqué su boca y lo besé.

Nos besamos. Sentí su lengua húmeda. La chupé. Mordí sus labios. Sentía la humedad en mi sexo. Me dijo:“Los hombres de aquí nos ven. Estoy seguro de que me odian” “¿Ah sí? ¿Por qué?” “Porque todos te veían bailar. Deberías haber visto cómo te veían. Y ahora me odian porque estoy tocando las nalgas de la mujer que hoy desearon. Y porque me la voy a llevar sin ningún esfuerzo, más que mandarle notas y cervezas”.

Me reí. “Y una rosa. También me mandaste una rosa”. Volví a apretarme contra él. Chupó mis labios y luego mis orejas. Es como si estuvieran conectadas a mi vagina. Sentí mis otros labios hincharse, mojarse. Era lo único que sentía. Sus manos por mi espalda y nalgas eran sólo sensaciones vagas. Toda estimulación se dirigía a mi sexo.

“Estoy dando un espectáculo. No debería” Pero me gustaba. Dejé que siguiera. Mordió mi cuello y me tomó del cabello. Bajó un poco más. Sólo un beso en mi escote, pero sentirlo tan cerca de mis pechos hizo que mi excitación aumentara. “Ya vayámonos de aquí, Marco”.

“Hey!!! ¿No que no nos conocíamos?” Era cierto. Se suponía que no nos conocíamos. “Al demonio, Marco. Estoy caliente y borracha. Quiero que me cojas. Ya no estoy jugando”.

Nos fuimos. Yo había llegado en taxi. El trajo su carro. De repente la idea de hacerlo ahí se me antojó. La descarté al ver a los vigilantes del estacionamiento.

Entre besos y manoseos en cada semáforo en rojo llegamos a casa. Apenas cerré la puerta y sentí sus manos en mis pechos y su erección en mis nalgas. De repente tenía la falda en la cintura, la blusa estaba en el piso y mis piernas separadas. No llegaríamos a la cama.

Sus manos tocándome a través de mi tanga eran deliciosas. La hizo a un lado y lo sentí entrar. No supe en qué momento sacó su pene del pantalón. Y así, de pie, borracha, en la puerta de mi casa, Marco me cogió. Sentí un orgasmo delicioso y luego el suyo. Salió de mí y nos fuimos a acostar. Yo no podía más. El sueño me venció apenas me abrazó.

Al día siguiente, después de dormir mucho para quitarme la cruda, repetimos. Despacio porque no me sentía del todo bien. “¿Ya se te quitó lo aburrido?” La verdad, sí. Me sentía bien. De nuevo lo deseaba y quería hacerle muchas cosas. “Tú eras otra. Te embriagaste en un antro. Sola. Te fuiste no con el primero que se te acercó, pero sí con el primero que te tocó sin pedirte permiso. Cosas que una “niña decente” como tú no haría. No busques el problema en donde no está. Yo no te aburría. Tú eras la fastidiada con tu rutina”.

Me besó y se fue a preparar el desayuno. Odio cuando tiene razón y me lo demuestra de golpe.

12 Comments:

Blogger E.V. said...

Ah pero que rico!! quiero ir al antrooooo y tomar!!!

Buen post...Felicidades

10:45 PM  
Blogger Knijos said...

hola extraña, me da gusto que regreses a las andadas. Muy bueno este post, pero algo le paso a tu forma de escribir, que ocurrio ?

11:17 PM  
Blogger Sawebo said...

chido post jejeje con 5 chelas te embriagas? shialez, yo como con 30 jajajajajaja

12:42 PM  
Blogger Serch said...

seee, como antes, que bueno que ya estas de regreso y con tan genial post, lo lei como nunca antes habia leido tu blog, me encanto.

::serch::

1:10 PM  
Blogger Dendroyka said...

Toda una inversión de tiempo, dinero y ganas... al menos fue bien retribuida, y digo, no por el sexo si no por que te hizo ver que el tenía la razón (o al menos de momento eso parece)

Todo un ícono a seguir el tal marco... quien tuviera su imaginación. Tambien tu extraña... que gusto leerte nuevamente... haciendole honor al titulo del blog y dandonos unpostdesexo para unblogdesexo.

Saludos

1:51 AM  
Anonymous Pareja said...

Muy bonito, sí señor. Un saludillo.

4:56 AM  
Blogger Zel Cabrera said...

Wow!
es la primera vez q paso por aqui y he kedado pasmada ante tan chida descripcion, me gusto y me kedare a segirte leyendo!
saludos!

6:55 PM  
Blogger EZAU URBINA said...

bo habia encontrado un blog asi

esta de nmms.

bendita servesa!

1:06 PM  
Anonymous H Balam said...

Extraña, esta de pocamadre esta historia. Me atravesó como una vara de acero desde el seso al sexo. Realmente impresionado. Tnx Girl.

1:09 AM  
Blogger Krestian said...

EXCELENTE este post. Sin palabras. Me gusta mucho tu blog pero este post LA ROMPE. Felicitaciones y sigue escribiendo que me tienes completamente enganchado.

Ah... y... salud!

9:58 AM  
Anonymous Anonymous said...

Hay que lindo n_n... mmm es entretenido leer estas cosas mmm no se, podrias escribir algun post de las zonas mas estimulantes a ru parecer, tal vez seria de 'ayuda' para varios de nosotros.

Saludos

3:49 PM  
Anonymous Anonymous said...

Hola! Me encanta la forma en que escribes, es cruda, sincera transparente: sin pelos en la lengua. Lo que la hace realmente refrescante y por lo menos a mi me anima a seguir tu ejemplo. Es mi primera vez en tu blog. y me ha encantado. Yo escribo (o al menos lo intento en el mio...http://thedarksideofthemoon-katty.blogspot.com/)
Me pegunto si podria usar tu escrito para publicarlo o agregar tu blog a mi lista de blogs ) Mil gracias por proporcionarnos el placer de tu lectura. Bye

10:40 PM  

Post a Comment

<< Home