Friday, October 28, 2005

Reconcilación

Pobre Marco. Le ha tocado una maniática caprichosa por novia. Soy igual que todas las mujeres. Me enojo por tonterías, me enojo más cuando intenta contentarme. Jalo y jalo hasta que veo que ya se va a enojar y entonces yo busco que no se enoje, por ejemplo: “Papacito, ¿me perdonas?” (Dicho con tono de niña mimada) o también “Bueno, ya me voy a dormir. Hasta mañana. Te amo.” y ya.

Cuando Marco se enoja casi siempre es porque me paso de caprichosa o enojona. Es entonces cuando recurro a la voz y pucheros de niña o a la actitud “digna”. Digo: “OK, ya no te voy a molestar. Me retiro. Cuando quieras hablar, búscame. Pero recuerda que te amo”. Hasta el momento no me ha fallado ni una sola vez cualquiera de estos métodos. Pero mi favorito es el sexo.

¡Y es que hasta me da risa lo predecible que puede ser! Acto seguido del puchero y de acercarme y buscar un abrazo, sigo con un besito en la mandíbula o cuello, me aprieto más contra él y sigo besando hasta dar con sus labios. Ya para cuando llego a ellos me tiene bien abrazada y puedo pasar de la actitud de niña tonta a la de mujer que tiene ganas.

O cuando recurro a la dignidad me acerco a despedirme. En el “Te amo” final tomo su cara y se lo digo viéndolo a los ojos, pero con la mirada de “Te deseo”. Acto seguido veo sus labios y, si lo noto accesible, lo beso. Despacio, porque cuando tomo esta actitud es porque Marco se enojó por algo más importante que cuando me pongo como niñita. Si responde a mi beso, aunque sea mínima su respuesta, sigo besando su boca con besitos suaves y acariciando su cabello y cuello. Por lo general termina respondiendo a mis besos y abrazándome.

En cualquiera de los dos casos, si es que hay oportunidad, terminamos teniendo sexo. El Sexo de Reconciliación cuando él se enoja por lo general es tierno, porque yo lo empiezo y estoy seduciéndolo cuando todavía no termina de bajársele el enojo. Mi actitud es de entrega y atención total hacia él. Ya si terminamos cogiendo como salvajes es otra cosa, pero casi siempre empezamos y terminamos tranquilos. Muy diferente a cuando yo soy la enojada. Si acepto el sexo todavía enojada, es salvaje y aprovecho para estrujarlo y dejarle marcas. Digamos que saco todo mi enojo contra él follando.

Hace rato se fue. Yo me enojé por que… no lo sé. Tenía ganas de enojarme seguramente. Cara larga, monosílabos, brazos cruzados, gesto de enojo, ¡vaya! ¡Toda la caracterización!
Luego él diciendo que me mejor se va, que no quiere que me enoje y que si necesito calmarme mejor se va. Sigue el puchero. El decirle que lo siento mucho pero que todo lo que necesito es que me abrace. El sofá fue el lugar de la reconciliación. Esta vez todo fue ternura y paciencia. Cerrando con besitos suaves en mi espalda y caricias en mis piernas. El diciéndome que si quería eso mejor le hubiera dicho o tomado la iniciativa en lugar de pasar media hora pensando en que qué había dicho o hecho para que me enojara (¡siempre me descubre!). La verdad es que tenía ganas de sentirme deseada y rogada, así que seguramente tomaré la iniciativa –como otras veces lo he hecho- pero cuando quiera que me ruegue volveré a hacer mi teatrito para resistirme a sus acercamientos mientras le desabrocho la camisa.

Wednesday, October 19, 2005

"Jamás me habías dicho así"

Marco y yo somos muy celosos. Yo sé que no debemos preguntar acerca de nuestros pasados y tampoco responder, pero en varias de ésas pláticas post- o pre-sexo (o sin sexo) nos hemos contado casi todo nuestro pasado (por lo menos eso creo). A pesar de que se enoja y yo me enojo, él jura que se excita cuando le cuento lo que me hacían.

Hace poco tuvimos que separarnos unos días pero mantenemos el contacto vía mensajes de texto al celular o chateando en las noches. Esas noches que estuvimos lejos optamos por el cybersex. Ya antes lo hemos hecho e incluso me he tomado fotos para él (le duga decirme que soy su "estrellita porno"... aunque no fue el primero para el cual lo hice.

Cuando empezé con esto del internet "conocí" a un chavo en un chat de sexo. Platicamos y él me inició en todas esas cosas del sexo a distancia. Jamás nos conocimos (ni nos conoceremos). E intercambiamos fotos varias veces. Esto no lo sabía Marco sino hasta esa noche.

Le dije la verdad acerca de mi pasado "cybernético" y empezó a hacerme muchas preguntas "¿Te excitabas al tomarte fotos para él?, ¿cuántas le mandaste?, ¿cuántas veces?, ¿él te mandó fotos?". No sé por qué siguió con las pregutnas (y yo contestándole en lugar de pasar a algo más interesante). Hasta lo noté más insistente con eso que con mi pasado "real". Tanta fue la insistencia que terminó enojándome. Quizo hacerse el gracioso diciendo: "ya lo pasado, pasado. No me interesa" Respuesta: "No mames, Marco" y respondió el "jamás me habías dicho así del título". Fué el acabóse. Peleamos y me fuí a dormir encabronada por el tono que le noté y porque yo tenía ganas de masturbarme y después de eso ya no me sentía de ánimos. Además de que las otras dos noches tampoco lo hicimos por diferentes causas.

Duré enojada varios días (ya había regresado) y él "haciendo méritos" hasta que se me pasó. No hemos vuelto a hablar del tema, así que todavía no entiendo la insistencia que tenía con eso de las fotos y su "indiganación" que hata grosero se puso. Ese fue el meollo del asunto. Lo sentí muy grosero.

Yo sé que volveremos a hablar del tema. Entonces tal vez trate de aclarar mis dudas. Aunque estoy casi segura de que me dirá que sitió muchos celos de que él no haya sido el primero para el que me tomé fotos porno... pero como quiera yo tampoco fuí la primera con la que él lo hizo.

Wednesday, October 12, 2005

¿Cómo decir?

¿Cómo decir “hoy no tengo ganas” sin que la persona al a que se lo dices se sienta ofendido?

Se lo he dicho a Marco varias veces y me he dado cuenta, por su cara, de que se pone todo triste. O frustrado. Lo que me gusta es que por lo menos me dice “Bueno, ¿por lo menos podrías quitarte la ropa para masturbarme mientras te veo?” o también: “Si tienes tantas cosas qué hacer, por favor, hazlas desnuda”. Sería muy malo de parte mía decirle que no. Además, después de un rato, a veces me dan ganas. (Si algo le envidio a Marco es su, al parecer, inagotable energía para el sexo).

Pero algo que descubrí hace poco es que la mejor opción (que a mí me funciona) es decirle “Bueno. Pero átame”.

Y sé que le encanta hacerlo. Y es muy cómodo para mí. Simplemente me dejo hacer. Me ata a la cama y hace de mí lo que quiere. Si me venda los ojos es mejor. Me relajo más.

Aún así, me da algo de culpabilidad. A veces no disfruto como siempre. O a veces no disfruto nada. Me gustaría ser una máquina sexual a la que con sólo sugerirle la idea del sexo ya estuviera lubricando sus engranes. Pero no. Desgraciadamente, como muchas mujeres, a veces estoy muy cansada. O preocupada. O no ando de ánimo. O sigo enojada con él a pesar de decir “Ok, lo siento/te perdono”.

Marco me exige tan poco en la relación que a veces siento que lo menos que puedo hacer es darle el sexo que necesita. No quiero que lo vaya a buscar a otro lado. Y creo que con mi solución lo he logrado. Por lo menos, ahora.

Me venda los ojos, me deja en ropa interior, empieza a acariciarme y besarme, me desnuda y me ata. Hace conmigo lo que quiere. Me “domina” y ya tiene el sexo que necesitaba. A veces logra excitarme y tengo mi orgasmo. Otras lo he tenido qué fingir. Sí, he fingido mis orgasmos. Y más de una vez. Claro que él no lo sabe. Se moriría si lo supiera. Pero pues si pensar que cada vez que cogemos me provoca una venida increíble lo hace feliz, ¿quién soy yo para negarle esa felicidad?

Bueno, también ha habido veces en las que lo he obligado a repetir todo por dejarme a medias. Odio cuando “va a lo que va” y no me da ni un besito por lo menos.

Así que, en vez de decir “Hoy no tengo ganas mi amor. Vamos a abrazarnos”, le digo “Bueno, pero átame. Domíname. Quiero ser tu juguete sexual”. A veces lo dos podemos salir ganando.

Saturday, October 08, 2005

La primera

Mi primera vez fué con Marco. Al principio sólo había fajes... Muy buenos. A la "horas de la verdad" decía "¡NO!". Pobre Marco. Se sacaba de onda porque siempre pensaba que en esa ocasión sí "cenaría Pancho".

Luego, él se acostumbró a que sólo fajáramos. Algunas veces medio se acomodaba para la penetracion, cuando yo más excitada estaba, pero nunca perdí la noción de lo que hacía. Digamos que quería mantenerme virgen...aunque fuera sólo por la definición.

Aceptó que yo no estuviera lista. Incluso, un día estando yo muy borracha le dije "penétrame". Se detuvo, me preguntó: "¿segura?" y yo, borrachísima le dije "sí, Marco, sí quiero. Quiero sentir toda tu verga dentro de mí". Pobre. Él se excita mucho cuando le hablo sucio y me dice que esa noche casi me toma la palabra. Y se portó como todo un hombre. "Extraña, cuando estés sobria me lo vuelves a decir, ¿ok? Así no quiero". Dice que me enojé, que casi lo golpeo y al abrazarme para tranquilizarme, me quedé dormida.

Al día siguiente, después de contarme todo el show de la noche anterior, le dí las gracias. Y pensé seriamente que realmente me debía querer. Sobre todo porque él también estaba borracho y siempre había tenido ganas de cogerme.

O estaba tan ebrio que no reaccionó.

La verdad no sé bien porque decidí que con él sí quería. Si no lo quiero tanto como quize a mi primer novio, pero él es el que más me ha querido. Además, tenía muchas ganas.

No quería usar condón. Así que fuí con mi gine a que me recomendara unas pastillas anticonceptivas. Claro, ya para estas alturas los dos nos habíamos asegurado de no tener enfermedades. Somos calientes, pero conscientes.

"Marco" le dije cuando salíamos del cine, "Quiero hacerlo contigo". Como siempre le digo eso cuando tengo ganas, sólo se rió y quizo empezar el cachondeo para cuando llegáramos a la casa ya ir "entrados". Eso de ir caminando y calentándonos es muy padre. Lo detuve y dije "Pero ¿te puedes quedar a dormir? Quiero amanecer contigo después de mi primera vez".

Tardó en captar lo que le había dicho. Como toda respuesta obtuve un "¿Cuántos condones compro?". Me reí y le expliqué que no era necesario.

Hasta pidió taxi para recorrer 7 cuadras.

Se tardó mucho conmigo. Me vine dos veces antes de la penetración. Tenía miedo. Lo notó y fué más tierno y romántico de lo que esperaba. Me excitó mucho y no dejó que tuviera mi tercer orgasmo sino hasta que entrara en mí. Casi fue un alivio sentirlo dentro.

¿Dolió? No mucho. Fué más placentero que doloroso. Aún así me trató muy bien. Sólo me dió duro cuando se lo pedí. No fué un orgasmo simultáneo, pero al sentir su semen llenarme la vagina me hizo ver el cielo.

Después nos bañamos y tuvimos otras dos sesiones antes de quedarnos dormidos. Sí, al otro día se me dificutaba caminar cómodamente.

A pesar de no haber tenido velas, incienso y pétalos de rosa (Después he tenido todo eso) puedo decir que mi primera vez fué increíble. A pesar de que antas habíamos tenido encuentros digos de película porno, mi primera vez fue muy, muy padre. Yo sé que muchas personas dirán que la suya fué mejor y no lo pienso contradecir. Sólo digo que la mía fue MUY buena.

Creo que sigo con Marco porque al despertar, él me estaba viendo. Me besó y me dijo "roncaste mucho".

Tuesday, October 04, 2005

"No sé qué"

Marco es el hombre con el que más me he entendido a la hora de tener sexo (dicen que la tercera es la vencida). Me hace lo que quiero, como quiero y cuando quiero. Me domina y me deja dominarlo. Se podría decir que es mi alma gemela sexual.

Me encanta dar sexo oral. Es una de las cosas que más disfruto a la hora de coger. Sentir un miembro masculino crecer e hincharse en mi boca, jugar con el prepucio y meter la lengua en el hoyito cuando empieza a lubricar realmente me pone a mil. Y pensé que con Marco podría hacer realidad una de mis más grandes fantasías: recibir el semen en la boca.

De las dos parejas antes de él que he tenido sólo uno de ellos había terminado en mi boca. Pero sólo fue un chorro. Sacó su pene y lo demás cayó en mi cara y pecho. No me desagradó en lo absoluto, pero me dió mucha curiosidad sentir todo el semen adentro. Desgraciadamente no lo pude convencer. Ni a el segundo. Decían que "les daba noséqué".

Y yo sé que Marco disfruta mucho que "se la chupe". Creo que no hay hombre al que le desagrade. Pero me falló cuando quize que se viniera en mi boca. Cuando sentí que ya venía, me aferré más y succioné fuerte... me quitó y sólo ví su semen caer en la cama y en mis piernas.

Me ENCABRONÉ.

Le dije que si lo volvía hacer jamás volvería a chupársela. Claro que se asustó. Le expliqué que para mí eso de sentirlo eyacular en mi boca me hace sentir super sexy y cachonda. Que me siento MUY BIEN. Él me dijo, de nuevo, que "le daba noséqué". Que para él era como tratarme como una puta y que no quería hacer eso con una mujer a la que amaba.

"¿Y si esa mujer a que la amas se muere por sentir que la haces suya por completo?"

Lo pensó. Seguimos cogiendo pero a la hora del sexo oral lo notaba nervioso. Dudando. Terminé por decirle que no se preocupara. Que si no quería que lo entendía y podía vivir sin ello.

La siguiente vez me iba a quitar al sentir su venida. Me jaló hacia él y no soltó mi cabeza hasta que vació toda su carga en mi boca. Tengo que admitir que fue más sorpresivo que sexy. Pero también es sexy reír y sorprenderse durante el sexo.