Saturday, September 24, 2005

¿Por AHÍ?

Marco: Extraña -me dijo entre jadeos sacando su cabeza de entre mis piernas- ¿me dejas hacértelo por tu colita?

Una de las cosas que más odio es que me desconcentren cuando voy camino al orgasmo. Y esa pregunta me bajó la excitación hasta los pies.

Ya antes había intentado el sexo anal. Dos veces, con mi primer novio. Pero no pasamos de abrir levemente mi ano. Dolía y no era placentero. Después de eso jamás lo volví a intentar.

Con Marco había empezado a disfrutar la manipulación de mi culito. Algo de caricias y penetraciones. Esa noche, entre mis piernas, había subido y bajado, lamido, mordido y chupado... y había llegado hasta lamer mi ano. Y lo acepté e incluso lo disfruté. Por eso estaba apunto de uno de los mejores orgasmos que había tenido.

Sobra decir que con esa pregunta, me levanté. Hablamos acerca de por qué quería hacerlo, de que a mí no me excitaba mucho la idea. De que tenía miedo a que me doliera. Accedí porque me dijo "es que quiero sentir que me aceptas completamente".

Qué bien sabe manipularme.

Me puso en cuatro. Abrió mis nalgas y me lamió el ano. Sus lengüetazos llegaban hasta mi clítoris. Se lubricó la verga entre mis labios y hundiéndola en mi vagina. Tuve un orgasmo. Acomodó la punta de su pene en mi culito y empezó a empujar mientras me jalaba hacia él.

Dolió. Sentir esa cabeza abriendo mi orificio más íntimo fué doloroso. Marco se detuvo cuando ya estaba adentro. Mordí la almohada y me agarré de la cabecera de la cama. Me besó el cuello, la espalda, acarició mis senos y me dijo que estaba riquísima.

Empujó más. Despacio pero firme hasta que su verga ya no pudo entrar más. Me frotó el clítoris, me metió los dedos y sólo hasta que empezé a sentir placer otra vez, me cogió.

Metió y sacó su pene, lento y firme. Yo me masturbé mientras él se agarraba de mi cintura para follar mi colita.

Ya entonces, fué placentero. Me vine una vez más. Él también y rarísimo sentir los chorros calientes de semen ahí... Rarísimo.

Aún así el sexo anal no es mi práctica favorita. Sólo me dan ganas cuando me tiene ardiendo. Y sí, cuando ya tenemos tiempo sin hacerlo, porque sé que a él le gusta mucho. Aún así, lo que sí me es muy placentero es "aceptarlo completamente".

Friday, September 16, 2005

Perra desgraciada

Marco- Bueno... no quiero perderte. Esto ya no es sólo sexo para mí. Extraña, ¿quieres ser mi novia?

Marco y yo empezamos una "relación" meramente sexual. Desde el principio supe que me quería coger. Cómo me veía, cómo me hablaba, cómo me insistió para tener mi teléfono. Todo a pesar de portarme horrible e indiferente con él.

Al día siguiente lo volví a ver. Se portó menos insistente y le dí mi teléfono.

Piropos, miradas, alguna caricia y toda su entrega y atenciones terminaron por doblarme. Un beso y terminamos mordiéndonos.

Fue sexo, puro sexo. Y sexo delicioso. Salvaje, duro, sucio. Sexo como me gusta. Y cómo a él le gusta.

Pero me cansé. Era hablarnos sólo para coger. Para vernos y follar. Hasta cybersex y sexo telefónico si no podíamos vernos. Hasta que me fastidié. Era divertido cuando yo empezaba, pero no cuando él quería y yo estaba ocupada y él insistía para verme. Pero también me daban celos de saber que salía... a pesar de que me avisara cuándo, a dónde y con quién se iba. A pesar de siempre regresar a coger un rato antes de irse a dormir.

Hasta que le dije: "Marco, no todo es sexo". No lo pensé. Fué un arranque de celos que tuve. Yo creí que no le gustaría y me dejaría. Y me pidió ser su novia.

Dije que sí pensando que duraríamos una semana. Y también pensaba cómo terminar con él. Porque el sexo, por el puro sexo me aburre. Y ya tenemos ocho meses juntos.

Y realmente me quiere. Me lo ha demostrado. Me cuida, me atiende, se preocupa por mí. Me coge cuando quiero coger y me hace el amor cuando quiero hacer el amor. Y aguanta cuando sólo quiero masturbarme frente a él.

No sé si lo quiero. Lo extraño cuando estoy aburrida. Pero cuando no sé de él me desespero. Somos novios. Me ama. Incluso me propuso matrimonio. Me aguanta todo. Y yo soy una perra que no sabe qué quiere.

Lo que sí sé es que quiero que hoy me trate duro. Que me deje marcas en el cuerpo. Que quede el olor de su semen y sudor en mí. Que deje ardiendo mi sexo. Que me trate como la perra que soy.

Wednesday, September 07, 2005

¡Qué asco!

Marco- Sí, mi amor. ¡Guácala! Estoy en un antro de mala muerte. ¡Hasta huele a mariguana! Las chavas bailan disque muy cachondo y se quedan topless. Se besan, según ellas, muy sensual.

Por supuesto... era sarcasmo. Sabe que odio que vaya a esos lugares. Pero no voy a "armarle un pancho" por teléfono. Hoy no.

Extraña-¡pobre de tí mi amor! Qué lástima que estás ahí. Y menos mal que no estás aquí conmigo, porque te daría mucho asco que te bailara disque sensual., que me quitara la blusa, la falda, el bra y la tanga. Sí, esos que odias. Y qué bueno que no estás aquí, porque te daría náusea que metiera mi lengua en tu boca, que me sentara frente a tí y me tocara los senos y mi sexo. Que me vieras probar mi humedad.
¡Y gracias a Dios no estás aquí! porque te pondrías verde del asco de tener que abrirme las piernas y separar mis labios vaginales para jalar y apretarme el clítoris. Para meterme un dedo y que vieras lo mojada que me pones. Y lo peor: tendrías que aguantar que te obligue a meter tu cabeza en mi entrepierna y que trataras de limpiar mi flujo lamiendo y metiendo tu lengua en mi vagina.

Marco- ... este... sí, qué bueno que no estoy ahí. Porque... ¿qué más tendría qué aguantar?

Extraña- ¡NO quieres saber, mi vida! Tendrías qué soportar verme hincada entre tus piernas, mientras tú estás sentadito. ¡Claro! lo peor sería que después de bajar por tu cuello y pecho, besándote, te daría una mamada. Sí, de ésas que no te gustan nadita. Cuando tu pene llega a mi garganta y lo aprieto. ¡Ah! y aguantar el masaje de testículos de rigor.

Y como estoy, también, muy enojada contigo porque te flagelas de esa manera al ir a esos lugares, te voy a castigar. ¡Lo siento! Vas a aguantar que te monte. ¡Sí, mi cielo! porque sé que lo odias. Sentadito y yo arriba, de frente a tí. Vas a tener que chupar y morder mis pezones, mientras subo y bajo sobre tu pene. Vas a tener que aguantar mis uñas en tu espalda y mis dientes en tus hombros. Y también te voy a obligar a agarrar mis nalgas, a sobarlas y meterme un dedo en mi culito. Todo mientras te castigo apretando tu pene con mi vagina.

Y sí: será sin condón y también tendrás que venirte adentro de mí.

...ok... te espero en 15 minutos.